Nuestros Principios
Familia
Creer en la familia como base de la sociedad y de la extensión del amor de Dios. Fundamento insustituible para el desarrollo y las relaciones entre los seres humanos. Creada por Dios, en amor, de un hombre y una
mujer que propician el cuidado de hijos naturales y/o adoptivos. Quienes son, y siempre serán, los máximos responsables e influyentes en el crecimiento y desarrollo de sus hijos. Procurando la unidad familiar por sobre otra relación y/o actividad (Gen.2:24)
Hospitalidad
Practicar la amabilidad, dedicación, afecto fraterno y genuino a nuestros semejantes, nacionales y extranjeros, ricos y pobres, blancos o de color, sin hacer ningún tipo de distinción. (Rom. 12:13; 1Ped. 4:9; Isaías 58:7; Job 31:32)
Integridad
Al oír la voz de Dios, conocer su palabra y sus principios, vivir para guardarlos y obedecerlos. Respetar nuestra palabra, demostrando consecuencia entre lo que hacemos y enseñamos. Íntegros y equitativos, permaneciendo en la palabra y los principios de Dios (1 Reyes 9:4).
Dignidad
Ser un agente que contribuye en el cuidado, en la protección y el desarrollo de la infancia. Mantener una relación con cada niño y niña entendiendo que han sido creados a imagen de Dios (Gen.1:26-27), con una dignidad y valor intrínseco e irrefutable. Impartiendo honra en el trato verbal, físico, psicológico y espiritual.
Excelencia
Realizar cada actividad con un alto nivel de compromiso, entrega y lealtad a Dios, primeramente, frente a nuestras responsabilidades cotidianas, laborales y académicas (Col.3:23). Profundizando en las dimensiones de la excelencia como la fe, la virtud y el conocimiento de Cristo Jesús (2Ped. 1:5).
La Gran Comisión:
Un compromiso continuo en el anuncio del evangelio de Cristo (Mat.28:19-20). Proclamar su evangelio y su amor en nuestro entorno y hacia las naciones, de todas las formas posibles, sin escatimar recursos, distancia o realidad social, cultural o política. Amando a Dios más que a todas las cosas, y, en segundo lugar, a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mat. 22:38- 39).